Última Carta

Última Carta

Última Carta
La leyenda del peregrino José en Rabanal del Camino La leyenda del peregrino José en Rabanal del Camino
Luis Javier Fernández Frontela

Rabanal del Camino, uno de los pueblos más representativos de la Maragatería, está situado en la falda del Foncebadón o del Monte Irago. Es un pueblo ligado al Camino de Santiago, como consta por el testimonio de Aymeric de Picaud quien afirma que hacia 1120 el obispo Gelmírez de Compostela mandó arreglar el camino entre Raphanellus, Rabanal, y Ponte Minee, el actual Portomarín. Y el Liber Sancti Jacobi hace de Rabanal final de la octava jornada del Camino de peregrinación a Compostela.

Fue Rabanal una de los grandes municipios arrieros, principal actividad de esta comarca de la Maragatería. Más del cincuenta por cien de su población se dedicaba a esta actividad en el siglo XVII. En el año 1709 un documento define a Rabanal del Camino como lugar con más de 40 vecinos y entre ellos muchos arrieros y trajineros, donde personas ricas y acomodadas acuden a tratar y contratar muchas personas.

En la calle Real de Rabanal, una larga calle según la norma típica de estos pueblos del Camino, se levanta la ermita de San José, considerada uno de los mejores ejemplos del barroco maragato, fundada por el rico arriero José Calvo Cabrera en el año 1733. Y aquí en esta capilla fue enterrado nuestro arriero, muerto el 7 de mayo de 1739 a los 58 años, su esposa, Antonia Rodríguez Nieto, fallecida a los 60 años él 17 de abril de 1739, y su hija Inés Calvo, fallecida el 22 de abril de 1733 a los 30 años. Otros dos hijos del arriero de Rabanal fueron sacerdotes ejerciendo uno como capellán de la capilla de la familia Calvo y el otro como párroco de la parroquia de Rabanal. Su patrimonio en la fecha de su fallecimiento ascendía a 635.770 reales que deja una parte a favor de su hijo menor y la otra a la capellanía de San José.

Cuenta la tradición que a comienzos del siglo XVIII un 19 de marzo desembarca en el puerto de La Coruña un indiano, venido de América, a quien, en la posada donde se hospedaba, llamaban Don José. En la posada indagó quien podría llevarle hasta Rabanal cuatro arcas donde guardaba su fortuna y equipaje. El pretendía visitar Santiago de Compostela, y desde aquí, a la inversa, hacer el camino de Santiago hasta Puente la Reina. En la posada le recomendaron un arriero del mismo Rabanal, José Calvo, que se hospedaba allí y que se distinguía por la honradez, seriedad, buen hacer y por “la seguridad del servicios de los arrieros maragatos”. A él le confía su fortuna y equipaje, sólo le puso una condición que, si él no llegaba, esperase treinta años y luego abriese las arcas e hiciese una fundación piadosa a la que debía poner su nombre, José.

Y así lo hizo el arriero José Calvo quien, al no llegar el misterioso indiano, esperó treinta años para abrir las arcas, y con el tesoro que en ellas se encontró mandó construir la capilla de San José, en donde todos los días festivos del año se decía una misa de alba, y una misa cantada y dos rezada el día del Patrón, y dentro de la octava una vigilia con misa cantada y dos rezada, lo mismo que en la octava de difuntos.

La leyenda sigue especulando, y si unos dicen que el misterioso indiano no era otro que San José, otros afirman que el indiano peregrino fue asaltado y asesinado por unos ladrones mientras pasaba el Monte Irago en camino hacia Puente la Reina.

La Capilla de San José esta presidida por un retablo barroco de dos cuerpos. En las hornacinas laterales del primero cuerpo nos encontramos con Santa Bárbara a la izquierda y Santa Lucia a la derecha. La hornacina central, con bóveda de concha y coronada con el Espíritu Santo, contiene la imagen de San José con el niño Jesús de pie sobre su mano derecha. En el segundo cuerpo nos encontramos con una hornacina que contiene la imagen de Santiago con lanza y la bandera con la cruz de Santiago. Por encima se encuentra un relieve del Padre eterno y una gran venera.

Al margen del altar principal nos encontramos con otros altares. El de San Antonio, el del Santo Cristo, que albergó un crucifijo de marfil de origen filipino de finales del siglo XVIII, y el de la Soledad

Rezar ante la imagen de San José fue indulgenciado en distintas ocasiones. En 1739 por el arzobispo de Santiago Manuel Isidoro de Orozco Marrique de Lara que concede 80 días de indulgencia a quien rezase un Padrenuestro y Ave María delante de la imagen de San José. El 10 de julio de 1745 por Don Pedro de Cáceres, obispos de Astorga, concede 40 días de indulgencia por “rogar por la exaltación de nuestra Santa Fe católica.
Dirección
Carmelitas Descalzos · C/ San Benito, 3
47003 Valladolid (España)
Teléfono
+34 983 330 169
Fax
+34 983 380 956
E-mail
© Centro Josefino · Todos los derechos reservados · Localización y Contacto
Investigación, divulgación
de San José
Aunque le parezca extraño, aquí tiene una especie de
“complejo” dedicado a San José.
Centro de Investigación Josefino Español Desarrollo Web Grupo Undanet