RELACIONES DE SANTA TERESA CON SAN JOSÉ
P. Román Llamas
Pocas personas en la historia de los hombres tan dotadas para relacionarse con los demás como santa Teresa. Estaba hecha para la amistad abierta y generosa, para una vida de relaciones sociales y espirituales amplias y varias. De hecho, en el campo concretamente carmelitano, desde el general para abajo, se relacionó con tantos frailes y monjas; en el campo eclesiástico, desde cardenales y obispos, pasando por teólogos, letrados, espirituales y santos, fue un verdadero desfile de personas y personajes lo que pasó por ella; en el campo civil y profano, desde el Rey para abajo, grandes señores y damas, marqueses, condes y duques, nobles y gente plebeya, carreteros, espoliques y carteros, mercaderes y tratantes… no hay clase social con la que no se relacionara. Para todos tiene su palabra la madre Teresa. La abundancia de cartas y la variedad de personas a quienes escribe es una prueba de esa amplitud y capacidad polifacética de relaciones humanas y espirituales.
Lo mismo le pasa con los santos del cielo. No es persona de un solo santo o de pocos. Por el contrario, son muchos de los que se confiesa devota. La lista de los santos de su devoción particular, encabezada por nuestro padre san José, encontrada en su breviario, registra la friolera de treinta y cuatro y no es completa y, entre ellos, se encuentran los patriarcas, los diez mil mártires, los santos de la orden, los ángeles. Es también prueba de la sociabilidad y comunicabilidad de su persona.
Muchos santos, pero uno singular, no solo por encabezar la lista, sino por razón de sus vivencias espirituales especiales con él; este es san José, mi padre y señor. Como muchos amigos y confidentes, pero uno especial: el P. Jerónimo Gracián. Para santa Teresa san José es único, solo él ayuda en todas las necesidades de alma y de cuerpo. Ningún otro se le puede comparar ni de lejos; más que alistarlo con los otros santos hay que colocarlo en la categoría de Jesús y María, «que no sé como se puede pensar en la Reina de los cielos en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a san José por lo bien que les ayudó en ellos» .
Hasta recibe mucho contento de sufrir mucho por él . Su devoción y relaciones personales con su padre y señor san José son por eso únicas y singulares, como las que tiene con María y Jesús el Señor.